Oks, imagina una chica diferente a las personas que la rodeaban, que estaba sumergida en su propio mundo mágico de libros y animé ¡Hola! Soy yo a los 18.

Luego esa chica logra tener Internet en su casa y decide chatear, súper, en un chat conoce a un chico que le resulta atrayente… oye esa es otra historia. En fin, la chica y el chico se hacen novios y mantienen una relación a distancia, esa relación a distancia la sumerge más en el mundo de Internet porque siempre quería estar conectada con su novio.

Así, un día cualquiera, entra a buscar un video de alguna receta y que buena la explicación que da mujer en ese video, luego se da cuenta que la mujer también hace videos de manualidades, de maquillaje, de compras ¡Que divertido! 

La chica se engancha, busca más videos así y se hace seguidora fiel. Pausa. Regresemos, hablábamos que la chica se sentía diferente y se sumergía en un mundo muy personal e interno, pensaba cosas que sabía que no podía decir por el qué dirán, por lo que ella misma se dirá, tipo “quiero maquillarme”, ella jamás pronunciaría esa frase, porque eso la haría trivial y superficial y ella no, “soy una chica intelectual y cosas tontas como el maquillaje no están dentro de mis prioridades”. ¡Hola! Soy yo a los 22.

Pero la mujer que ella vio y las otras mujeres que ella vio, lo hacen libremente y ellas son mujeres exitosas y dueñas de su propia vida… además que nadie sabe que estoy viendo esos videos… puedo seguir siendo la chica ruda intelectual… tonta que era esa chica… Un día que no aguantaba más esa represión autoimpuesta ZAS que se abrió un blog y escribió sobre algo que le molestaba mucho pero que no se atrevía a decir… algo que su mente, su única mente, tenía ganas de decir… meses después y miles de reflexiones más tarde se compra unas cositas y le entran unas ganas de compartirlo con otras personas, tal cómo lo hacen las mujeres que ella admira en YouTube… ¡Hola! Soy yo a los 25.

Poco a poco la chica se permite no ser siempre la chica la ruda, se permite darse cuenta que el que te guste maquillarte no te hace menos inteligente, se permite consentirse, se permite actuar como mujer, se permite sentir y expresar lo que hay en Una Mente de Mujer. 

Loves, 
Carolina.

Instagram: @unamentedemujer

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